domingo, 31 de marzo de 2013

ENERGIAS CRÍSTICAS “SIMIENTES DEL DOMINGO DE RESURRECCIÓN” de Anabel C Huertas


cristoCon tu estrenada visión puedes VER.
Sabes que en el centro de tu Ser un poderoso centro de creación emerge con absoluta tendencia hacia ti mismo, hacia la grandiosa fuente de la Totalidad de donde procedes hacia la que te diriges, y que sólo espera ser manifestada para convertirse en el puente de todas las realidades que aguardan ser reconocidas y expresadas.
Caminaste por tus propias sombras descubriendo la Luz que en ti reside. Te sumergiste en las aguas agitadas de los campos emocionales del mundo para descubrir la infinidad de experiencias que tu Alma atesora…Mundos lejanos a los que te has asomado para descubrir que giraron a través de ti, de tus pasos, de tus vuelos, para buscando la íntima fuerza de vida a la que esperan resuscitar más allá del velo.
Puedes sentir la semilla que en tu interior crece. Puedes sentir a la Diosa, a la madre, que brinda desde ti todo escenario para arropar y acunar con dulces melodías el nacimiento de la Verdad en ti.
Puedes deshilvanar el silencio y convertirlo en tránsitos estelares más allá de la impuesta realidad donde tú ya sabes que puedes elevarte, que puedes ascender y descender atrayendo a la manifestación la pura tendencia del reencuentro con ti mismo.
“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, puedes reconocer esas palabras que crecen en tu interior arropadas por los misterios de tu Ser y liberarte de lo aprendido, de lo aceptado desatando también en tu creencia las causas antiguas del mundo.
La transfiguración del domingo de pascua sucede en ti porque nada existe separado.
El cáliz reluciente que resurge como rito del gran salto aguarda ser llenado con las nuevas vestiduras, con los nuevos caminos que desde la verdad se manifiestan creando lazos de fraternidad eterna.
La resurrección, la transfiguración del Amor que en todos tus estados es acariciada por la elevada energia de este evento cósmico, se vierte sobre todas las semillas que atesoras, que custodias en el calor de tu vientre dándoles vida en una renaciente tierra.
Perdiste el miedo cuando te dejaste como Cristo, ser capturado por él, sin resistencia, amando y purificando “las sombras” en tu camino.
Limpiaste la culpa, que a veces te azotó hasta que con tu actitud de Amor, comprendiste que Él (que crece en ti) ya absorvió y asumió todas las culpas de los hombres.
El orgullo y la arrogancia se liberó aceptando todas sus espinas.
La cruz que cargaste permitió a tu cuerpo elevarse por encima de la forma, entregándose a su elevada nueva esencia.
Tuviste las experiencias más humanas, más oscuras en tu ciclo Álmico para como Él redimirte en la crucifixión de lo inferior que acepta la reconexión en su entrega a la verdadera naturaleza divina.
“Todo se ha consumado”…Todo puede ahora renacer, resucitar a la vibrante vida que emerge en los caminos en los que tu Alma se inicia.
Nuestra semilla crística crece y radia al mundo la Verdad…Nuestra mente es ahora capaz de buscar la “iluminación” desde el Gran Amor reencontrado.
La dualidad se disipa transfigurada, sacralizada en la amorosa entrega de la Madre al Hijo, del Hijo al Padre.
Tus triádicas esencias se nutren, se complementan, se reunen en la formación de tus nuevas vestiduras, de tus nuevos modelos donde los tránsitos más elevados son ya posibles lejos de la “maya”.
La llave de los misterios se abre en tu interior.
La fuente brota haciendo los senderos cristalinos, puros, escenarios perfectos para la “manifestación” de una era que resucita a un nuevo modelo más cercano, más veraz cerca del paraiso del Padre.
La tierra envuelta por el misterio pascual acepta el agua y el fuego, tu ser donde el reflejo del Cristo avanza sin dudas hacia su manifestación ya no está impedido por las limitaciones y la lucha, y emergen desde él nuevos caminos, nuevos estados del mundo de la conciencia donde tu Alma comienza su verdadera expresión.
Tu búsqueda, tus esfuerzos, tu apertura hacia el mismo centro de la galaxia son recompensados con esa “vestidura de conocimiento”.
Podemos resuscitar a la verdadera esencia. Podemos dejar emerger en nosotros los caminos que unidos y sacralizados por la experiencia carnal del Cristo, nos muestran los nuevos mundos de la creación divina.
Sentir los misterios pascuales en nuestra propia semilla.
Crecer al Amor y a la aceptación que en ellos se encuentra “el camino, la verdad y la vida” y que es en esta semilla que atesoramos en nuestra más sagrada tierra, donde en verdad nace en cada uno la sagrada Palabra: ” Yo Soy La luz del mundo”.
Namasté
Anabel.C.Huertas

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