lunes, 19 de diciembre de 2011

MEDITACIÓN PARA EL SOLSTICIO de Anabel C. Huertas



Deténte…sé como el sol, por esta vez.
Párate un segundo sobre ti mismo, y regálate un minuto para contemplarte. Eres la perfecta expresión de Dios, aunque a veces tu no puedes verlo…Sientes el sol que en ti nace, pero a veces…también sientes su ocaso…¿No son ambas experiencias una bella manifestación de la luz y sus constrastes?…
Bucea hoy en el revelador silencio de ti mismo, de aquel que como manifestación pura no necesita palabras…Siéntate y percibe el natural ritmo de tu respiración…Recuerda que es aliento de vida y espíritu, que el prâna no hace distinciones entre dualidades…No imagines, no pienses no dirigas esa energia que te llena y te da vida, déjala pasear en tu interior, permítele que ella se muestre, se revele…¿Puedes sentir el aliento de los cielos?…¿Tal vez puedes verlos en una expresión de luces y colores radiantes?…¿Puedes quizás escuchar su sonido especial, único, revelado sólo en vacío de pensamientos y ruidos exteriores?…
Centrarte en tu respiración te acerca al principio fundamental donde todo nace…permitir que se exprese, que te guie hacia tu fuente primordial tratando de prestar mucha atención en la forma que se comunica, te permite acercarte al particular y sutil lenguaje con el que te comunicas.
¿Hablas el lenguaje de la sensibilidad donde todo tu cuerpo es el campo que registra cada mensaje de tu Divina Presencia?…¿O tal vez escuchas su susurro, su sonido, el eco de todo aquello que acaricia en su viaje?…¿Puedes verte guiando a tu aliento, puedes ver la luz del aire que te llena recorrer e iluminar cada célula de tu aparente oscuro mundo interior?…
Sigue al prâna de este día cargado del poder del re-nacimiento y deja que te muestre un nuevo modo de comunicarte contigo y todo aquello que de tí nace. ¿Eres sensible…auditivo…visual?. Cómprometete a aprender tu propio lenguaje. Responsabilízate hoy, para que no haya un día en que te prives de una plena y silenciosa conversación contigo mismo.
Ahora acude al encuentro de tu fuente. Imagina un paseo por tu interior desde los pies hasta el pelo. Practica tu lenguaje en el sendero…mira, escucha, siente…Recórrete como si fueses un espacio nuevo que descubres, un lugar que por antigüo que parezca transitas hoy por primera vez con una nueva mirada.
No te inquietes si te dispersaste, no temas si no reconociste o no quedaron claros los lugares, los mensajes las palabras que esperabas…No esperes a partir de hoy más que la certeza de que quien todo “es” nada desea…
Disfruta del instante largo, corto, eterno en tu interior. Celebra el rito del solsticio, rindiéndole fidelidad a ese encuentro.
Re-nace e inicia tu marcha, percibiendo un mundo nuevo que te guia, un lugar a salvo, un lugar perfecto, un espacio donde tu Sol, tu Alma y tu Esencia se despliegan y radian la felicidad de ese encuentro.
¡Feliz re-nacimiento!
 Anabel.C.Huertas

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