domingo, 14 de octubre de 2012

Sexo y Muerte - por Mark Borax 11 de Octubre de 2012


 

Hace una semana, Saturno entró al oscuro Escorpio, por donde viajará durante tres años, planteando dos temas que a la mayoría de la gente le gustaría evitar: sexo y muerte. En 25 años de trabajo como astrólogo profesional, he encontrado dos signos muy reacios a recibir lecturas: Capricornio y Escorpio. Capricornio porque, al igual que las poderosas pero tímidas cabras montesas, ellos detestan quedar atrapados en el corral de las ideas de alguien más, que reducen su compleja naturaleza a definiciones arrogantes y trilladas. 
Escorpio se resiste a las lecturas porque los astrólogos proyectan sus propios sentimientos no reconocidos sobre el sexo y la muerte en ese signo, y pocas personas en nuestra cultura han hecho las paces con el sexo y la muerte. Hasta que se capte el significado más profundo del sexo y la muerte, no se puede entender la vida, porque toda la vida se encuentra entre estos dos extremos. El sexo y la muerte son el principio y el fin de nuestra existencia terrenal. Cuando Saturno entra y pasa a través de cada signo, despoja a ese signo de todo lo que no es esencial, y ahora que a Escorpio se lo está desnudando hasta los huesos, el sexo y la muerte están golpeando las puertas psíquicas de nuestra cultura, exigiendo que se los deje entrar (y salir).

Un amante que hace el amor a menudo tiene el potencial de crear no sólo otra vida, sino re-crear su propia vida desde las raíces. Yo creo que Adán y Eva no fueron expulsados del Jardín por pecar, sino que eligieron salir voluntariamente con el fin de llevar el Paraíso a todos los demás mediante el poder oculto de la sexualidad sagrada. Los franceses llaman al orgasmole petit mort – la “pequeña muerte”. El sexo sagrado puede curar enfermedades, regenerar su derecho de nacimiento a la dicha, quemar fantasmas kármicos, extinguir vidas pasadas que han arrastrados por siglos, y purgar su cuerpo y mente para suscitar una resurrección. Si no están haciendo el amor así, entonces están atrapados en una versión culturalmente reducida. Lo que el sexo y la muerte deberían ser ha quedado apresado en una jaula cultural que los está conteniendo. Nadie debe sentir vergüenza por un sexo bueno y saludable – y ya que todos vamos a morir, más nos vale hacer las paces con eso también. Tememos a la muerte sólo si tememos a la vida, porque el espectro de la muerte nos recuerda las formas en que nos estamos frenando y aún no hemos emergido plenamente vivos. Al enfrentarse a su propia muerte y la muerte de otros durante los próximos tres años, si encuentran que sus sentimientos cambian, entonces su cuerpo y su mente han sido aplastados contra el tácito tabú principal que nuestra cultura tiende sobre las bases más tiernas, volátiles y básicas de la vida misma. Para hacer las paces con la encarnación, tenemos que transgredir el tabú y descubrir lo que hay en el otro lado.

Quién eres realmente? ¿Qué viniste a hacer aquí? ¿Cuánto tiempo más vas a esperar?

Mark Borax
Astrología a Nivel del Alma

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Traducción: Margarita López
Edición: El Manantial del Caduceo

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