miércoles, 30 de noviembre de 2011

“La Crisálida” después del 11.11.11 por Anabel.C.Huertas

Durante la apertura del Portal Cósmico Interior 11.11.11 de la que participamos como seres individuales y como perfecto reflejo de la mente Universal, hemos convocado un nuevo escenario energético que puede conducirnos en la Apertura de la Puerta de los Dioses durante el solsticio, al espacio vibracional sostenido (o dimensión individual alineada) desde donde es posible una percepción cada vez más completa.
Después de este particular evento vivido y experimentado por primera vez desde eones de tiempo, de forma plena y consciente, la energía de Sagitario nos acaricia dirigiendo sutilmente nuestros siguientes pasos a la exploración completa de ese nuevo escenario de “hipercomunicación” cósmica.
Es muy probable que muchos de quienes participamos durante el día 11 de noviembre de un compromiso abstracto con unos acontecimientos novedosos y unas energías todavía poco conocidas, estemos sintiendo aún hoy el cambio y la apertura a la conciencia planetaria de un modo muy sujestivo.
Hemos abierto una puerta a una reconexión única con el Todo y su evolución que nuestra mente concreta (a pesar de haber experimentado la expansión necesaria) todavía intenta anexionar al mundo sensorial físico, encontrándo fórmulas lógicas, símbolos o percepciones que puedan servirnos para concretar la experiencia que atravesamos durante el Portal.
Así que el Portal 11.11.11 aguarda ante nosotros como una nueva via hacia el conocimiento profundo y la comprensión latente, que aguarda sin desvelar sus misterios, señales y sabiduria ancestral que nos decidamos a iniciar un camino hacia lo desconocido, hacia una nueva forma y percepción donde la evolución humano-dévica propiciará una Nueva Era Dorada, y el nacimiento de una nueva Raza Raiz de la humanidad.
Sagitario, llamado en algunos libros “el signo del silencio” nos brinda la oportunidad de gestionar la apertura de ese portal individual a una nueva consciencia, desde el único espacio que no puede conducirnos al error de los pensamientos (aún no preparados), ni a su atadura y limitación dimensional.
El silencio interior, el vacío de ideas, nos hace inofensivos y neutros para no decantar “lo emergido” desde el portal cósmico hacia ningún extremo de la polaridad, permitiéndonos así un correcto alineamiento con todo aquello que poco a poco a medida que desarrollemos nuestro nuevo lenguaje “intuicional” o sexto sentido, irá tomando una forma reveladoramente verdadera y causal.
Sagitario es el escenario energético perfecto para un trabajo consciente de “crisálida” interior. Un espacio personal profundo y silencioso desde donde todas las partes de nuestro Ser pueden manifestarse sin interpretaciones, simplemente para reconocerse y fusionarse.
Alice A.Bailey habla de este modo sobre la crisálida en sagitario:
El Símbolo de la Crisálida
“Sagitario, bastante curiosamente, ha sido llamado la etapa de la crisálida; el hombre no es ni una cosa ni la otra. En la crisálida se tiene la extraña triplicidad de la oruga, la crisálida y la mariposa. La oruga, se nos dice, reencarna cinco veces: muda su piel cinco veces, cinco es el número del hombre. Luego llega ese curioso acontecimiento en la vida de la oruga en que hay un completo cambio, y de una cosa que se arrastra impulsada por el deseo, comiendo todo el tiempo, llega la etapa de la crisálida. Lo que sigue en esa etapa de crisálida es un suceso de lo más misterioso. Dentro del duro caparazón de la crisálida que ha construido la oruga, no hay nada más que una masa informe. Cada cosa aislada se ha disuelto y en esa masa está lo que se llama los tres centros de la vida, y a causa de la acción recíproca entre esos tres puntos focales de energía, se efectúa un cambio, una reconstrucción, hasta que emerge del período de silencio, una maravillosa mariposa. Es casi como si en la crisálida hubiera tres aspectos de la divinidad simbolizada y trabajando según un modelo, el modelo de Cristo.
Considera lo que sigue en la vida del aspirante individual en Sagitario. Ha habido una completa pérdida de todo en Escorpio; todo ha sido reducido a fluido, pues Escorpio es un signo astral y el agua es el símbolo. En la vida del aspirante de hoy, no necesito extenderme sobre ello, ha habido una completa pérdida de todo. Como me decía una persona, no ha quedado nada por qué vivir, no hay nada suficientemente interesante para hacerlo avanzar a uno a través de la existencia. ¿Por qué? Porque tú eres un aspirante, un discípulo; es la mejor indicación que puedes tener de tu estadio en la escala de la evolución. Todo se ha trastornado y tú lo sabes. Pero los tres aspectos de la divinidad todavía están allí en ese fluido; y ellos actuarán y el modelo está allí. La etapa de crisálida es Sagitario. Es interesante llevar la secuencia del pensamiento o realización, desde Escorpio dentro del poder y el éxito desarrollados en Sagitario, pues es un signo de poder.
El verdadero sagitariano es una persona muy potente; potente porque es el signo del silencio; potente porque es el signo de la agudeza y la meta se ve claramente por primera vez; potente porque ese es el período que precede inmediatamente al nacimiento de Cristo.”
Sólo a través del silencio y del vacio de formas mentales descubriremos, reconoceremos y comprenderemos el funcionamiento de estos nuevos escenarios comunes por los que vamos a iniciar un nuevo movimiento. El convencicimiento verdadero desde el silencioso rincón de la sabiduria interior, nos conducirá a la perfección personal y al descubrimiento de un nuevo servicio al mundo de las causas emanentes en vez de continuar siendo unos meros transitadores al servicio de los efectos de la rueda Kármica.
Anabel.C.Huertas

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